Ajustable a cualquier monotonía compleja

Ajustable a cualquier monotonía compleja

Perdí la noción del tiempo, no sé dónde ni con quién, aunque tú siempre estabas ahí para encabezar mis miedos, mis locuras y mis «ya llegarán». Me mantuve firme tragando demasiados pretextos, sin saber que el dolor que me producían iban a acabar siendo mi herida favorita; no porque haya cicatrizado bien, sino porque de ella aprendo tanto que no podría seguir jugando sin su ayuda.

Me preguntan si lo que escribo tiene nombre y apellido, y yo les digo que sí, que el nombre de todas mis historias se llama «vida» y su apellido «tiempo». Nunca permito que se identifiquen con ellas, solo intento arrancar parte de mí, para no llevar todo ese peso sola. Enseñár(telo) es el privilegio que te otorgo, su interpretación es ajustable a cualquier monotonía compleja.

Continúo marcando los anclajes de un anochecer con lágrimas en los ojos y una madrugada lo suficientemente cuerda para darme cuenta de que a pesar de todo sigo sonriendo. Ya no cierro los ojos al comprobar que tus manos rodeando mi cuerpo solo son un paso más hacia el siguiente olvido y que tus palabras no acumulan sueños, sino placeres cóncavos que no saben cómo encajar.

Quizá vuelves cuando yo ya me he ido y sin embargo lo que pasa es que vuelves pero no me encuentras, porque creo que no quiero que lo hagas. Sinceramente esperar no es mi fuerte y derribando montañas no se tarda tanto.

Argumento mis palabras con hechos interpretados por una voz que quizá algún día valgan la pena. Y sucumbiendo a mis temores he conseguido que mi realidad supere todas las expectativas que deposité con una sutil inocencia en un presente imperfecto.

Esta entrada tiene un comentario

  1. Pero qué bien escribes!! Me encanta!!

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