Ausencia de una huida comprendida

Ausencia de una huida comprendida

Ya no me valía la pena compartir con alguien mi mundo, al final todo acaba desapareciendo o encontrando otro lugar. Tal vez sea yo la que huya, pero siempre contigo, no lo olvides. Hemos pasado a ser perfectas desconocidas en demasiadas historias que nunca quise que nos contáramos, y no te culpo por ello, solo es que quizá me hubiera gustado que encajáramos juntas en alguna epopeya.

Advertí mi huida antes de que mi ausencia te provocara y solo quise irme para no molestar tus silencios en una cabeza llena de gritos. Esa sutil mirada me pedía a gritos que no avanzara, entonces me retiré, perdiendo tu sonrisa, pero ganando cada vez más trazadas idóneas.

Ahora sí, decidí enfocarme solo en tus dos ruedas, para que nadie nos perturbara en una odisea demasiado real para no seguir conquistándote(nos) cada día. Volvimos a ponernos la coraza y seguimos rodando hasta llegar a rincones escondidos, que siempre supe que habían estado ahí. Me descubrí en mis carencias y con ellas hice malabares con tus idas lejanas y venidas demasiado latentes.

Solo quiero que me entiendas cuando te digo que sin ti todo esto que escribo no encajaría en mis innumerables huidas, que comprendí hace ya mucho tiempo.

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