Cada decisión es una hoja en blanco

Cada decisión es una hoja en blanco

No dudo de la inocencia de mis actos, al fin y al cabo me han llevado hasta donde estoy, y oye, no se está tan mal. Consigo controlar mis pulsaciones, pero no logro despistar mis latidos cuando te tengo cerca. Hasta la más mínima reacción de tus pasos consume todas las palpitaciones que en mi corazón un día provocaste. Y sigo sumando características en un orden establecido que desordeno al verte pasar.

Cada decisión es una hoja en blanco que empieza con una duda, y créeme que esa duda altera todas mis sentencias hasta límites tangibles y demasiado reales. No creo que aquello que acabamos comprendiendo nos haga más sabios, ni más cuerdos, sin embargo nos hace más fuertes frente a otras alternativas parecidas.

No sustituyo el orden porque mis manías superan cualquier desastre, pero sí cambio mis dudas por decisiones correctas. Cuando veo lo duro que es llegar a una conclusión, sé que hay un momento en la vida que se aterriza en ella sin quererlo, sin esperarlo ni meditarlo a penas y eso es admirable en cualquiera de los sentidos.

Hoy me ha sorprendido volver a tenerte entre mis brazos. Hacía relativamente poco que habías vuelto a pasar por mi cabeza y he de decir que las constantes vibraciones de tu motor confunden todos mis actos de rebeldía y es cuando comprendo que sin ti algo dentro de mi no encaja. Aunque no estemos siempre juntas sé que en lo más profundo de nosotras sentimos que la carretera nos guía hacia una misma dirección.

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