Como un pensamiento que va y viene pero nunca se desvanece

Como un pensamiento que va y viene pero nunca se desvanece

He interrumpido un profundo pensamiento que rondaba por tu cabeza, veo cómo se hace pequeñito en tus ojos y haces que lo siga; ya que sabes que nunca te diría que no, porque donde tu me llevas no me siento ridícula, ni le doy vueltas a las decisiones y me tranquilizo.

La montaña me gusta. Contigo. Las dos. Con tu historia. Con la mía. Con la de las dos. Me abrigo a cada brisa y respiro. Sé que va a ir todo bien y te digo que me apetece llevarte hacia el viento de Tramontana. ¿Lo haré?. Yo creo que quizá algún día, pero no hoy.

Es increíble lo que consigues conectarme con una sola trazada, me nublas mis inseguridades y aceleras más para poder sentir el aire que enfría tu motor.

Hace calor y te siento más fuerte pero también más pesada. Tengo que acostumbrarme a este nuevo efecto. Llega el buen tiempo y las salidas van a ser más frecuentes, pero también más duras. He de admitir que el calor debajo de todas esas protecciones es insoportable, pero no me importa si a la que tengo que tocar es a ti.

El desayuno ha sido lo mejor, un buen bocadillo a mitad de camino me ha dado la energía que necesitaba para seguir corriendo cargada de todos mis sueños por cumplir.

Hablo SOBRE ti, porque no es lo mismo que lo haga DE ti. DE ti pueden hablar hasta los menos entendidos, hasta los más fanáticos y hasta los más incrédulos, pero hablar SOBRE ti requiere de un poco más de habilidad. Hablar sobre ti, de mi, de nosotras, de nuestra lucha y de nuestros propósitos no es algo fácil de compartir.

Y como siempre toca volver y cada vez me cuesta más y no me apetece, quiero estar perdida en el horizonte de la carretera toda la vida. Sin embargo volver a veces, me hace sentir viva.

Deja un comentario

Cerrar menú