El reloj sigue marcando la misma hora

El reloj sigue marcando la misma hora

Desde que estoy aquí he intentado encontrar la manera de solucionar la guerra que me supone levantarme todas las mañanas y no poder encontrarte. Siento que algo dentro de mi se va desvaneciendo cuando retrocedes y el reloj sigue marcando la misma hora del deseo de nunca olvidarte.

Si te contara todas las veces que he derramado una lágrima por tus estúpidas reacciones, sabrías que no soy una persona cualquiera. Que siento más que ninguna y cuando te llevo conmigo sé que puedes apreciar todas mis cicatrices. Esas que me ayudan a crecer a tu lado aunque ahora no pueda tocarte.

De vez en cuando me siento tonta hablado para ti, como si supieras escucharme o simplemente hacerme entender que nunca te vas a ir por mucha melancolía que haya en mí, por muchas montañas rusas a las que subamos o por tantos olvidos que recordemos.

Hoy me quiero sentir así, frágil y complicada, rota y a la vez hermosa, sincera y cautelosa, romántica y necesitada, glamurosa y con una sonrisa aunque sea en pijama y bata.

Hoy miro por la ventana y veo que sigue habiendo esperanza en un mundo que ha querido encerrarnos. Qué desdicha el saber que pudimos lograr todo lo que queríamos y ahora el futuro se tambalea tanto que hoy siento miedo de no poder acabar de amarnos.

Tengo que aprender a recortar matices para que no te sientas tan sola ahí abajo, mientras decidimos cuál es la mejor manera de continuar salvando horizontes.

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