Eres el eslabón de una suerte perdida

Eres el eslabón de una suerte perdida

Empuñarte con mis manos es una satisfacción que llevo haciendo más de dos años y te aseguro que nunca voy a querer dejar de hacerlo. Todavía elegimos la montaña para despedirnos de ella, ya que con el buen tiempo nuestros próximos destinos serán a la playa.

Esta vez hemos escogido Navalón, un sitio tranquilo y sin cobertura que te hace respirar paz aunque sea solo durante el desayuno. He de admitir que siempre que te dejo aparcada sigo mirándote de lejos, porque tengo ganas de volver a arrancarte.

Eres el eslabón de una suerte perdida y al fin he encontrado mi sensación de tenerte, tenernos y querernos. Cada vez me pesas menos y no sé si es porque me he hecho más fuerte o porque mi seguridad contigo ha mejorado al 100%.

Hoy no sé explicar con palabras todo lo que he sentido al llevarte tan ligera, por eso he encontrado parte de este texto que me parece precioso de Clarice Lispector:

«…No me des formulas exactas, porque no espero acertar siempre.
No me muestres lo que esperan de mí, porque voy a seguir mi corazón.
No me hagas ser lo que no soy, no me invites a ser igual, porque sinceramente soy diferente.
No sé amar a medias, no sé vivir de mentiras, no sé volar con los pies en la tierra.
Soy siempre yo misma, mas ciertamente no seré la misma para SIEMPRE!
Gusto de los venenos más lentos, de las bebidas más amargas,
de las drogas más poderosas, de las ideas más locas,
de los pensamientos más complejos, de los sentimientos más fuertes
Tengo un apetito voraz y los delirios más locos.
Me puedes hasta empujar de un acantilado que yo voy a decir:
– ¿Y qué? ¡AMO VOLAR! «

Con solo leer la primera palabra, este texto consigue cautivarme y cuando leo el final comprendo que solo una persona libre y sin temores puede sentir todo lo que transmite este pequeño fragmento.

Yo también amo volar, y si es contigo llegaré al fin del mundo.

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