Es mejor soñarte a escondidas

Es mejor soñarte a escondidas

Ayer te eché de menos. Me lo pasé muy bien contigo en la playa, estuvimos muy unidas, me contaste muchas anécdotas mientras bajábamos la ladera y me enseñaste a poner en orden todas las curvas para poder cogerlas a más velocidad. 

Es poderosa la mente cuando empieza a divagar, a imaginar en las posibilidades que existen si lo dejo todo y solo me centro en ti, en conocerte un poco más y quizá entender el motivo por el cuál a veces no comprendo tus maniobras. Descubrir tal vez, porque cuando te vi, quise que fueras mía y de nadie más. Te dibujé palabras en el depósito y esbocé un logo para que solo aquel que me conozca bien, pueda saber que me perteneces a mi.

Ya te extraño y me enfado y te digo que ya no me apetece seguir escribiendo para ti, de mi, de nosotras. Me siento atrapada en un sin fin de palabras que no consigo ordenar y cuando creo que tengo la idea clara en mi cabeza, me dices que ya iremos viendo como evoluciona nuestra historia. Que tú también te has enfadado porque te dejé de lado algún tiempo y que cuando estoy cansada dejo que te pilote otra persona.

Quiero que entiendas, que mi pasión por ti también la tienen otros y en este caso no puedo negar el hecho, de que a veces me alivia la idea de que mi fiel compañero te devuelva a casa.

En el fondo sé que te gusta porque te transmite la sabiduría que a mi me falta y controla mejor tus vibraciones, sin embargo, te apetece probar cosas nuevas, y es conmigo con la que experimentas ya que sabes que me excita que coqueteemos juntas.

A veces es mejor soñarte a escondidas y salirme del cuentakilómetros para que nadie nos descubra, que puedo revolucionarte y darme cuenta tarde de que tengo que cambiar de marcha, ajustar la velocidad y quedarme quieta solo por un instante para decirte que voy a seguir escribiendo para ti.

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