Esta vez te has quedado en casa echándome de menos

Esta vez te has quedado en casa echándome de menos

Siempre estás lista para recibirme y salir juntas a vivir, pero esta vez he me he tomado un descanso y te he dejado en casa todo el fin de semana. La excusa es que una buena amiga ha venido a verme y he tenido que hacer de excelente anfitriona. Si ahora mismo ella leyera esto, me estaría diciendo que estoy mal de la cabeza, que qué hago hablándole a una moto y más aún escribiendo sobre ella en una web que intenta ser un reflejo de lo que me pasa a diario o solo de cuando te tengo entre mis brazos. 

En realidad nadie adivinaría todo lo que siento al escribir tanto y a la vez tan poco, y eso me gusta: el que intenta descifrar y no puede, el que pretende llegar a mi y no lo consigue, el que cree que lo sabe todo y en realidad no sabe nada.

Tengo ganas de disfrazarte de perdones, de no tengas en cuenta mis ausencias, de aventuras, de alegrías, de luchas y de mil argumentos por los que seguir jugando contigo.

Todos tenemos un lugar al que llamamos salvavidas, y yo quiero encontrar uno a tu lado para llevarte siempre que queramos estar solas y disfrutar de la soledad. Esa soledad que me transmite el casco y los guantes cuando me alertan que están las llaves de tu corazón a su lado y que solo tengo que coger la chaqueta del armario y decidir irme lejos contigo.

Una y otra vez vuelvo a prometerte(me) que voy a dejar de torturar todas mis dudas, mis inseguridades, mis renglones torcidos y voy a armarme de valor para seguir un camino que aunque creas que a veces se aleja de ti, solo intenta encauzarse para acercarme(te).

Me has echado de menos y solo puedo decirte que yo me declaro culpable de hacerlo todos los días. Menos mal que sé donde estás y que nunca voy a perderte.

Esta entrada tiene un comentario

  1. ¡Me encanta!
    Tu moto es como el reflejo de tu alma. Por eso la echas de menos, porque con ella te sientes tú. Te permite desconectar del día a día y conectar contigo, reencontrarte, sentir paz y libertad. Unos lo hacen meditando y tú montando en tu moto. Al menos, es como lo percibo.
    Yo, desde luego, no diría que estás loca, sino muy cuerda y centrada.
    Tu prosa es como poesía y es una delicia leerte.
    ¡No dejes de contarnos!

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