Final alternativo con carácter retroactivo

Final alternativo con carácter retroactivo

Me quedé sentada frente a ti intercalando recuerdos y motivando las ganas de tocarte. Después de todo lo que hemos vivido me doy cuenta de que llegará lo mejor, sin antes haber pasado por lo peor. Que no es necesario mentir, cuando ya tengo demasiadas razones para dejarte marchar, aunque me cueste aceptarlo.

Dejamos un banco a solas con un amor inacabado, otro desnudo con una pasión incontrolable y otro apático con una conversación demasiado dolorosa para repetirla, pero vamos por el camino correcto.

Un día cambiaremos nuestro punto final por un final alternativo con carácter retroactivo, sin pretender volar, aunque tengamos alas, sin nada, aunque lo queramos todo. Sin más, sumando los menos y multiplicando los dos.

Tenemos que saber vivir así, con todo por delante y sin mirar atrás. Recogiendo los pedazos y soñando sin parar. Porque no tiene que ser todo tan triste, ni tan alegre, ni tan seguro ni tan condicional.

Sabes que odio los mensajes en blanco, los que no se leen y se contestan sin pensar. Odio los «quizá», los «podríamos» los «ya veremos» o los «no puedo». Odio el miedo a no querer, odio no entenderte y no saber por qué. Y sin embargo sabes que estaré ahí siempre que haga falta, porque quiero delimitar mis movimientos, quiero comerte a besos y cometer el mayor de los delitos contigo, pero tengo que tener paciencia.

Soy de las que piensa que, si mantengo la calma, solo un poquito más, llegará el momento de decir «Aquí estás» y la espera habrá merecido la pena.

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