La mentira que creamos ha dejado de ser una inexactitud

La mentira que creamos ha dejado de ser una inexactitud

Llueve, y recuerdo la primera vez que pensé que podría escribir debajo de la lluvia todas las trazadas que soñamos cada vez que nos quedamos mirando a través de la ventana sin saber qué decir.

Me dijiste o yo quise entender que todo aquello que se corrige, deja de ser un error. Y me apetece creer que esa frase es mía, pero lo cierto es que la leí en un correo y se la vi a alguien en las redes sociales. No sé porqué he querido adueñarme de ella y estudiar cada palabra.

Cometemos errores, lo sé, casi a diario, prácticamente sin darnos cuenta y los reafirmamos buscando una excusa para defender ese disparate. Solo cuando creemos sinceramente que lo hemos hecho mal, somos capaces de levantar la cabeza y aceptar que nos hemos equivocado. Es ahí donde la mentira que habíamos creado, deja de ser una inexactitud.

Te he imaginado mojada, cayéndote gotas sobre el faro que me alumbra cuando me pierdo, he fantaseado que bailábamos bajo la lluvia y tu me cogías de la mano, he percibido que todo es posible a tu lado, aunque el cielo esté triste y el mes que acaba, de paso a otro lleno de días con lágrimas, en los que no sé si voy a poder agarrarte fuerte entre mis brazos.

El error que cometo contigo es no arriesgarme a decir: – Aquí estoy, soy toda tuya- y que me acompañes donde queramos creer que todo estará bien. Está lloviendo y sabes que no te voy a sacar de casa, ni a decirte todo lo que quieres oír, pero sí sabes que cuando deje de ser un día gris voy a ir a buscarte.

Solo te anuncio que estés preparada y que no te aburras debajo de esa lona negra. Estate lista para cuando quiera salir el sol, haga calor y te lleve a la playa.

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