La soledad de las tardes de primavera

La soledad de las tardes de primavera

Recuerdo verte pasar con los retrovisores bien ajustados y el carenado dibujado con palabras que me dan fuerzas, esas que hoy me faltan porque fuera llueve a mares y no puedo estar contigo.

Recuerdo cosas que quizá todavía no he vivido y que sin embargo siento tan mías que me escuece el pensar que quizá nunca las podré experimentar. Pero todo pasa y si pasa por algo será y si no es, será porque no tenía que ser y buscaré otro modo de que volemos juntas y volvamos a bailar entre velocidad y anhelos.

Recuerdo cómo me alejé de ti un invierno que luchaba por quedarse y ahora la lluvia vuelve a aparecer a finales de marzo que traerá un abril demasiado vacío, demasiado inquieto y con bastante soledad en las tardes de primavera.

Solo quiero que todo esto pase y que acabe siendo un recuerdo. Quiero que esta cuarentena no me haga volverme loca, si no que me dé la energía que necesito para seguir destrozando mitos contigo.

Quiero tumbarme a la luz de la luna, ver amaneceres en la playa y besarnos la tristeza que verás reflejada en mis ojos cuando podamos vernos.

Quiero gritarle a la vida que seguimos aquí, amenazando curvas y volando senderos y que el mundo sepa que hemos sobrevivido a la obsolescencia programada y nos hemos adaptado a circunstancias que no estaban escritas y que nos han impuesto dejándonos solo mirar por la ventana.

He cambiado mi manera de vivir para soñarte cada día en un despertar que no me deja salir a buscarte, pero quiero que sepas que por muchas mañanas que me queden sin ver tus mejillas, seguiré queriendo llegar al fin del mundo contigo.

Vamos a salir de esta guerra más victoriosas que nunca y no sabes las ganas que tengo de tenerte entre mis brazos.

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