Me gustan los cuadros que no tienen fotografías

Me gustan los cuadros que no tienen fotografías

Me gustan los cuadros que no tienen foto, esos que todavía pueden llenarse de muchas historias, pero que sin embargo están vacíos porque necesitan estar seguros del momento más bonito que quieren recordar.

Hace calor y no te quiero agobiar, han habido muchos cambios y pese a que todos ellos son mucho más que buenos, no estoy preparada para contarte la mayor de mis inocencias. Aunque me haya alejado nunca he dejado de planear mil encuentros contigo y solo las ganas de abrazarte me hacen bajar, arrancarte y salir.

Hoy te has quejado de lo caliente que estoy. Es cierto que las protecciones no ayudan a enfriarte y ni mucho menos este calor que se mete dentro y no deja que respires. Menos mal que la velocidad ayuda a que al menos el viento roce tu carenado y te sientas algo más ligera.

Las decisiones que he ido tomando a lo largo del tiempo que nos conocemos han sido certeras y demasiado correctas y en muchas de ellas he decidido dejarte y seguir mi camino por otra parte, pero me es imposible arrancarte de mí. La libertad que me das es difícil conseguirla si pretendo encontrarla cuando camino sola.

Veo en los lugares que frecuento otros sitios en otras épocas vividas y tengo la sensación de que nunca me he ido. Debo aprender a crear emociones nuevas sin importar el impacto que me producen las viejas.

Lo he pensado mucho y a veces tiro la toalla y me reprocho que no lucho lo suficiente para afrontar mis inseguridades, que debería probar cosas nuevas y quizá llevarte a sitios perdidos donde nadie nos encuentre. Eres demasiado importante para dejarte ir, pero he entendido que lo eterno puede transformarse en diferentes modos de disfrutar hacia otras direcciones.

Luego pienso en ese marco vacío y todavía no consigo llenarlo de tantos momentos perfectos.


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