Me visto con una sonrisa y continuamos dibujando carreteras

Me visto con una sonrisa y continuamos dibujando carreteras

Es hermoso cómo cambia el invierno, pronto será primavera y ya hace varios veranos que no entiendo cómo en otoño seguimos sin encontrarnos. Ideas demasiado atrevidas o tal vez desesperadas intentan agarrarse fuerte entre mis manos que sujetan tu manillar, para hacerme ver que todo lo que suena descabellado en mi mente, es muy probable que acabe por ser una nueva experiencia in(confesable).

Quiero seguir conociéndote, aunque creas que ya lo sé todo sobre ti. Mi prioridad no está en los pequeños pasos, sino en atreverme a construir una perspectiva diferente contigo, nueva y sin dejar de rozar lo tradicional. Me gustaría entender cuánto te quiero, porque si la cantidad es lo que importa puedo hacerlo más y mejor. Yo a ti y tú a mi. Sin mentiras, sin engaños, sin sorpresas, si no son para ilusionarnos. Con miradas y muchos mensajes, con herramientas bastante sólidas y sin mirar atrás.

Me acostumbro a la idea de tenerte y cada kilómetro de más significa que crecemos juntas y que podemos cometer la más increíble de las locuras. Hoy nos ha tocado ir a Confrides a una concentración motera y la vida se me ha hecho corta trazando cada curva. Me creo inmortal y puedo con todo. Lo mejor es que tu me ayudas a conseguirlo. Paramos a desayunar y lleno de energía todas mis debilidades, me visto con la más agradable de las sonrisas y continuamos dibujando carreteras.

Para cuando me doy cuenta, ya he llegado al final y las dos alternativas de vuelta a casa han sido: nuestra suma a medias y una posibilidad cierta de volver a vernos muy pronto.

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