No me arrepiento

No me arrepiento

No me arrepiento por sentir vivir, no lo hago y hace tiempo que olvidé que estoy jugando con una ventaja que debo aprovechar antes de que sea demasiado tarde o lo suficientemente pronto para no ser consciente de todo lo que voy a perder.

No me sirve de nada avergonzarme por las cosas que he dicho o hecho, por retirarme demasiado pronto una noche que valía la pena quedarse solo un poquito más o alargar otra sin saber ni siquiera el motivo. Me he alejado de sentimientos que amenazada con retener, sin ocultar la misteriosa sensación que produce el echarte de menos y no volver a verte.

No me arrepiento de la nostalgia, ni de la gente que la ocupa, si así lo hace es porque se han ganado un hueco en ese escondite. Y no les culpo, quizá sea la mejor escapatoria de una historia que no intentaron vivir, dejándome párrafos inconclusos y profundamente confusos sin un último punto.

No me arrepiento de haber pensado que no fuiste una buena opción ya que el tiempo ha corregido ese error y ha hecho que me dé cuenta, a pesar de mis anhelos por convencerme de lo contrario, que al final eres la mejor baza para los días que me dejan sin aliento.

No me arrepiento de ti, ni de mí, ni de nosotras. Me has enseñado con el tópico siempre entre las manos, que la paciencia es la visión de lo que quieres a pasos cortos, aunque a veces naufraguen.

Encauzar la senda para que llegues a mí no me está resultando nada fácil, pero la ironía de querer ser más con algo menos de espacio, involucra todos mis sentidos, y a la perfección puedo decir: «Voy a por ti. Si te quieres quedar conmigo, solo hazlo.»

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