Qué preciosa eres cuando te escondes

Qué preciosa eres cuando te escondes

No sabría cómo empezar a contarte lo que nos deparará la vida después de este largo paréntesis, pero te aseguro que sigo echándote de menos. Gracias por hacerme creer que puede volver a ser posible.

Qué preciosa eres cuando te escondes y sigo queriendo vivir todas las primaveras a tu lado, dejar que pase el verano para abrazarte en otoño y cumplir más inviernos juntas. Los intermitentes minutos que paso contando los caprichos que quisiera hacer contigo, restan toda posibilidad de aburrimiento en un confinamiento que nadie ha pedido.

Continuamos sumando historias a través de la pantalla, las salidas no cesan aunque no abras la puerta. Las copas, las risas y las palabras siguen estando ahí, pero nos falta lo que nos hace ser humanos: un abrazo con un todo irá bien, un para siempre rodeado de caricias y un beso para saber que seguimos estando aquí.

Rezas para que no pase nada y en realidad está pasando todo fuera y no lo puedes controlar. Te sumas en un mar de dudas, cabreo, impotencia, rabia y acabas asumiendo que no tienes el control albergando la esperanza de que quien lo tenga, logrará salvarnos, hacer que todo vuelva a ser normal y que de ello aprendamos a ser mejores.

Supongo que necesitaba una reflexión que debe ser constante para no caer en una locura mal programada. No paro de pensar en ti y en todas las cosas que mi cordura quiere hacer contigo cuando el mundo cambie, deje que baje a por ti y recorramos todos los caminos que ahora no me dejan descubrir.

Un agradecimiento a todos aquellos que hacen posible que poco a poco empecemos a levantarnos, a todos aquellos que curan la herida, a los que dan alimento y medios para no caer, a los que luchan todos los días pisando las aceras y nos vigilan para protegernos. A los que sencillamente están dando la vida para garantizar un futuro que no puede dejar de ser cierto.

No te preocupes pequeña dosis de realidad que volveremos a tocar el cielo, eso te lo aseguro.

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