Te he robado algunas fotos en las que también salgo yo

Te he robado algunas fotos en las que también salgo yo

Un día cualquiera. Ruta larga, fieles acompañantes, protecciones en su sitio y varios km. Demasiadas curvas en el camino.

Tú y yo.

Hoy te he llevado a la playa y me has dicho que hacía frío. He apretado tu motor entre mis piernas y he acelerado para que no se te congelaran las tuercas. Me he sentido como en una película de James Bond y he acelerado todavía más a pesar del viento.

He pensado tantas cosas mientras bajábamos por el Puerto de la Carrasqueta que ha habido un momento en el que casi me haces caer sin darme cuenta, en realidad ha sido culpa de un vehículo que conducía a alta velocidad y nos ha adelantado. Menos mal que con velocidad nunca me has abandonado y siempre has sabido enderezar mis pensamientos y la trazada.

Sé que todas las maniobras que hago contigo dependen única y exclusivamente de mi, pero hubiera jurado que un día te vi sonreír y me apetece creer que tu envergadura me hace más fuerte.

Tengo que aprender a centrarme en la carretera y no pensar tanto en lo que todavía no ha pasado, en lo que vendrá después o en todos los caminos que todavía me faltan por recorrer, contigo, en compañía o sola.

Hoy ha venido conmigo mi familia y me he sentido más segura y protegida, sin embargo debería saber que yo misma soy igualmente capaz de poner primera y perderme entre las curvas, que algún día, y te lo prometo, haré mías tumbándote para trazarlas, rozando ligeramente el codo en la calzada.

Esta vez, después de un alto en el camino para desayunar, hemos llegado hasta la orilla del mar, pero a ti te he tenido que dejar aparcada arriba de la colina.

He conseguido robarte unas cuantas fotos en las que también salgo yo. He de admitir que cuando las veo nunca salen como me las he imaginado, pero muchos dicen que son bonitas. Yo solo quiero que tu luzcas hermosa, a mi me gusta estar en un segundo plano, sin llamar mucho la atención. 

El mar es como tu, me transmite lo mismo, me hace sentir tranquila, en calma y a la vez me asusta. Sentimientos contradictorios, aunque tengo que confesarte que esa antítesis es maravillosa, igual que esas dos personas que estaban discutiendo sentadas en la arena y luego se han dado un beso.

Nada me asusta más que pensar que sólo existes para mí, pero luego me doy cuenta que al volver me siento tan cansada que mi fiel aliado te devuelve a casa. Al subir tienes que aguantar más peso, porque una no es lo mismo que dos personas, pero eres fuerte y vas ligera como una pluma, tanto que el coche que nos sigue no consigue alcanzarnos. 

Llegamos a casa y se abren las puertas del garaje, ese que antes me daba tanto miedo y que ahora él se asusta al verme

Nos bajamos de la moto y yo soy la que te bajo y te dejo descansar hasta la próxima vez que nos veamos. Recuerda siempre que cuando te dejo sola sigo pensando en ti aunque no te lo diga. 

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