Una destreza más allá de la experiencia

Una destreza más allá de la experiencia

Consigues tus objetivos y tienes miedo, miedo del camino, miedo de lo que dejas atrás y miedo de lo que vendrá a partir de ahora, y sin embargo te enorgulleces de las personas que te ayudan y agradeces los misteriosos instantes de la vida que con entereza te han traído donde estás.

Voy a robarle poquito a poco a mi tiempo todos esos fragmentos que ahora empiezo a asimilar, sin dejar de extrañar la parte de mi que me hace estar cuerda y vivir sin pensar en un pasado mejor o un futuro incierto.

Nunca tuve temor de decir lo que pensaba, lo que sentía o simplemente lo que se me pasaba por la cabeza. «Creo que me perdí, no sé por qué ni dónde» y encontré un refugio en el que no sentirme sola sin olvidar la felicidad que me había llevado hasta allí. Veo con claridad el momento en el que coexistimos y no puedo evitar preguntarme: ¿qué hubiera pasado si hubiéramos bifurcado nuestros caminos hacia la misma dirección sin dejar de soñar a cada paso?

Ahora me siento libre y tranquila sabiendo que el porvenir tiene una pizca de inquietud, grandeza y una rosa blanca preguntándome qué es lo que voy a hacer cuando el tiempo pase y salve a todos aquellos que decidieron ir por el camino de siempre. Yo le voy a pedir perdón y le diré que le querré siempre, pero el arriesgarme a hacer algo sin la seguridad de que saliera bien, ha sido una de las destrezas más exponenciales de mi vida.

El miedo pasa a un segundo plano y la fortaleza pasa a ocupar su lugar y en ese micro segundo sé que el viaje vuelve a empezar.

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